La cerámica es el término que designa los objetos fabricados con tierra sometida a una transformación que altera la composición tanto física como química de los elementos que la componen. Esta alteración es una elevación extrema de la temperatura. Así, la cerámica, (Keramos en griego, significando “barro”) es el primer arte del fuego de la humanidad en búsqueda de cultura.

Antes que el vidrio o el metal, la cerámica es la herramienta de una civilización que quiere trascender. Desde su nacimiento, la cerámica navega entre lo utilitario y lo creativo sin nunca dejar de representar los elementos cósmicos, tierra – aire – agua – fuego. Todo es originario, primigenio, en una palabra: noble, en la cerámica. Pura esencia mineral, sin huella metálica ni orgánica. Monica Moussali admira en este material la transformación irreversible del barro que, gracias al ingenio humano y su curiosidad cognitiva desde el “pozo insondable de la historia”, como diría Thomas Mann, nos hace creativos.

Monica Moussali admira hasta la exigencia que impone el material.

Les gusta escoger el barro, sus pigmentos, para que el gesto artesanal se vuelva un acto elitista. El objeto diseñado se vuelve así el encuentro entre la tierra sometida al fuego y que fusiona con la geometría de sus dibujos. Este estudio de formas espaciales deviene así la transformación misma de los materiales elementales. Geometría quiere decir en griego agrimensor, el que mide la tierra y Monica Moussali nos dice con la tierra la necesidad de medirla, de integrarla a nuestros interiores, volviéndola útil y decorativa a la vez.

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